Una "cadena de imprudencias" es una secuencia de omisiones que, al sumarse, desencadenan una situación de accidente grave o un desastre.

En días pasados se vivieron dos diferentes y desafortunados episodios, en donde jóvenes estudiantes, perdieron la vida en trágicos accidentes.

El primero de ellos ocurrió el miércoles 20 de mayo, en la capital hidalguense, en donde una camioneta de carga que circulaba a exceso de velocidad, impactó a una Urvan de servicio público de la ruta Tilcuatla, provocando su volcadura y dejando 17 personas lesionadas y desafortunadamente una jovencita sin vida, identificada como Y.A.E.G. estudiante del Instituto de Ciencias Económico Administrativas (ICEA) de la UAEH.

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La segunda tragedia ocurrió el jueves 21 de mayo en el municipio de Zacualtipán, en donde dos jovencitas fueron atropelladas, sobre la carretera que va de Zacualtipán a Huejutla, a la altura del crucero a Tianguistengo, desafortunadamente una de ellas perdió la vida en el lugar y fue identificada como K.E.H. quien estudiaba en la Universidad Tecnológica de la Sierra Hidalguense, la otra joven se encuentra grave de salud, debido a las lesiones.

En ambos casos se presentaron una cadena de imprudencias, con desenlaces fatales e irreversibles.

En Pachuca el exceso de velocidad, la falta de precaución, aunado a la imprudencia de hacer parada en un lugar no apto para hacerlo, así como sobrecupo y falta de documentación como lo es un seguro de viajero, trajeron consigo un trágico desenlace.

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En el segundo caso, la irresponsabilidad de conducir en estado inconveniente, aunado a la mala costumbre de no utilizar los puentes peatonales y la falta de infraestructura de no contar con semáforos en un cruce tan importante y con alta carga vehicular.

Desafortunadamente esta cadena de imprudencias deja consigo tristeza y luto en dos familias y otras más que tendrán que vivir con las consecuencias legales que estos hechos traen consigo.